La UAP como proyecto nacional
"La Universidad moderna forma creadores de conocimientos”
Fidel Ramírez Prado Ph.
D (*)
Empecemos interrogándonos:
¿la universidad peruana realmente está respondiendo al propósito de apoyar al desarrollo
nacional? ¿Quién la consulta? ¿En cuál de los temas nacionales, objeto de grandes
controversias, se le ha escuchado participar en los últimos treinta años? ¿Qué dice
de los TLC, o del papel de la minería, de la economía o del cambio ambiental, por
ejemplo? No se le escuchan respuestas o planteamientos válidos al respecto. Ese
mutismo la delata.
¿Qué está sucediendo?
¿Para qué se crean más universidades? Tenemos
más universidades que la mitad de los países que conforman el Mercado Común Europeo
y sin embargo seguimos siendo tercermundistas.
¿En qué estamos fallando?
Una universidad se
crea para desarrollar su región, en primer lugar. Así lo considero, sin mayores
divagaciones epistemológicas. Su verdadera razón de ser consiste en participar en
el desarrollo (en la acepción cabal del término) de su “patria”. Ello nos obliga
a consolidar las bases del quehacer universitario: la investigación, la formación
académica y la extensión a la comunidad. Primero se investiga, se conoce la problemática
de la región donde se planea instalarla. Conocidas las fortalezas y debilidades,
se crean las Facultades y Escuelas que formarán los profesionales para superar tal
problemática; lo que no se logrará si no se investiga y experimentan respuestas.
Así, siguiendo este método y aplicando el conocimiento teórico de otras experiencias,
se va formando la universidad. Es decir, se sustenta en
tres pilares: investigación, desarrollo académico y traslado de ese producto
a la comunidad (esto último constituye la extensión universitaria). La universidad,
así, estaría formando profesionales que conocen su realidad y los problemas que
la aquejan, y que además descubren alternativas para mejorar los niveles de vida
de esa sociedad en particular.
El Perú es una oportunidad
para todos. Lamentablemente, parece que no lo sabemos, por falta de investigación.
No motivamos una cultura de investigación, y es necesario desarrollarla, más aún
en la actualidad, cuando los conocimientos se superan constantemente y el Perú requiere
tanto de la investigación. Por ello, nuestra Universidad tiene un concepto central
que define su misión y visión: básicamente ver al Perú como una gran aula.
La Universidad Alas
Peruanas es un Proyecto Nacional con una visión social y geopolítica del desarrollo.
Es un Proyecto cuyo objetivo principal se define por el desarrollo del país
a partir de la educación en todos sus niveles, articulable en un plan nacional de
desarrollo; que no será un conjunto de actividades bien intencionadas o políticamente
declaradas, sino un plan nacional elaborado en consenso por sus fuerzas laborales,
de modo que se superen las sentencias de Basadre en Perú, problema y posibilidad
(1931).
La tragedia de nuestro
país es que no tenemos un Plan Nacional, que caminamos al ritmo de las oportunidades,
que nos hemos saturado de diagnósticos, que respondemos a una educación alfabética,
escolástica, y a caudillos temperamentales. ¡Necesitamos un Plan Nacional!
Cuando creamos una
filial de la Universidad, el hecho causa sorpresa y comentarios diversos. No lo
ignoramos, lo sabemos bien, pero aquella descentralización no responde a iniciativas
ligeras, ni al prurito de expandirnos como lo hace muy bien una fábrica de galletas;
sino obedeciendo a un proyecto de investigar y crear las bases académicas y profesionales
para tener el recurso humano apropiado en cada región. Por eso tenemos escuelas,
colegios, institutos, programas de capacitación docente, de educación a distancia,
que se desprenden de los diagnósticos. Basta señalar, como una muestra, que tenemos
programas de capacitación en toda la selva del país, actualizando a más de tres
mil maestros en los conceptos y métodos de enseñanza modernos, a fin de que la educación
forme alumnos para el futuro. Tampoco es el impulso de hacer negocios ¿Podría serlo
pagar catedráticos con viáticos, pasajes aéreos, transporte para que lleguen en
tres días de navegación a lugares tan alejados como el pequeño puerto fluvial de
San Lorenzo en Yurimaguas, para capacitar a maestros de una micro región que no
pueden pagar más de cien nuevos soles por todo concepto?
Nuestra gran aula
es el Perú, y en eso creemos, porque estamos convencidos de ello. Esa es nuestra
misión, nuestra obligación, nuestra responsabilidad histórica. Ello explica nuestra
acción. Necesitamos cambios en el país pero cambios esenciales. Necesitamos formar
hombres libres en el pensamiento, sin dogmas, en el más puro concepto humanista,
porque somos herederos de esta patria, de su historia, del legado de sus hijos.
No sólo somos los herederos de una geografía con biodiversidad inigualable, sino,
al propio tiempo, los responsables de redescubrirla para dejar un terruño nuevo
a las generaciones venideras.
En síntesis, la UAP
es un Proyecto Nacional cuyas bases se levantan sólidas en la educación, formando
ciudadanos para el futuro, creadores de conocimientos, capaces de responder a sus
realidades locales y solucionar sus problemas particulares, que es, en verdad, el
paso más importante y necesario para lograr la verdadera descentralización. Ochenta
mil estudiantes, en la actualidad, son la mejor calificación de nuestro camino y
un indicador de que estamos en lo cierto,
lejos de habernos equivocado.
Una visión geopolítica.
El mensaje de formar en Lima investigadores profesionales para que visiten las regiones
se debe cambiar por el de formar investigadores profesionales locales. Al académico
capitalino formado en nuestra macrocéfala capital debemos anteponer el joven entusiasta,
orgulloso de lo suyo, que con lupa en mano descubre las riquezas de su tierra o
sus posibilidades y crea condiciones para formar empresa. Raimondi nos habló de
sus riquezas, pero debemos formar Raimondis locales que busquen el banco
de oro de sus pueblos.
Por ello, cada filial
nuestra no es un calco, un reflejo especular de la Lima Central; tenemos un sólo
currículo académico pero con una aplicación a la realidad de la región que la sustenta.
Conocerla, investigarla, orientar las inquietudes de su juventud es el objetivo.
Que los estudiantes de Ayacucho, Abancay, Andahuaylas, Yurimaguas, Tumbes, Huánuco,
Juliaca, Madre de Dios, Huancayo, Pasco, Puno, Cajamarca, Jaén, Trujillo, Huacho,
Pucallpa, Madre de Dios, o Tarapoto
no emigren a congestionar las calles de Lima, sino que se queden a resolver las
angustias de sus pueblos. Posición antihistórica podría decirse, pues las migraciones
actuales proclaman lo contrario; pero es imprescindible reclamarla. Las respuestas
para superar el atraso o la pobreza económica no llegarán de fuera sino de los mismos
pueblos, de su propia capacidad creadora y de las posibilidades que intuía Basadre.
Para ello también
tenemos escuelas de postgrado que brindan maestrías y doctorados con investigaciones
locales que publicamos permanentemente; así como cincuentaiún Unidades de Educación
a Distancia, e inclusive en el extranjero (Japón, Estados Unidos de Norteamérica,
Chile, Argentina, Italia y España) para servir a nuestros connacionales.
En cada filial hemos
creado los centros de investigación desde el momento de su inauguración. Con ellos
desarrollamos los más ambiciosos proyectos ubicados en las regiones más necesitadas
o deprimidas del país, o en las que urgen respuestas que las instituciones burocratizadas
y de personal itinerante no ofrecen, sencillamente por falta de continuidad de los
responsables de su conducción.
En alianzas estratégicas
con centros de investigación internacional y con recursos propios, desarrollamos
investigaciones sobre, por ejemplo, el problema del agua en Ica, la contaminación
del río Chili en Arequipa (Universidad Hochschule Magdeburg Stendal, Alemania);
la desalinización del agua de mar y su aprovechamiento en comunidades de pescadores;
la biodiversidad en doce mil hectáreas de selva en Pucallpa; la acuicultura en Casma;
la desertización de la costa norte peruana; aclimatación y demanda de ocho variedades
de uva en Piura: manejo de bosque de algarrobos en Sechura; cambios climáticos y
su incidencia en el mar, costa, glaciares y selva; la floresta en Moyabamba; los
recursos turísticos ambientales en el valle medio y alto Cañete; la crianza de vicuñas
en Churcampa (Huancavelica); los sistemas de riego prehispánico y su posible aprovechamiento:
la ganadería y pastos forrajeros de doble propósito en Piura; siembra experimental
de kiwicha y siembra del maracuyá con fines agroindustriales en los terrenos eriazos
de Mocupe (Chiclayo); la biodiversidad en un relicto de la cuenca del valle Zaña;
educación etnocultural de frontera (Perú – Ecuador); recursos solares para la vivienda,
hemos inaugurado la escuela de aviación civil para formar nuestros pilotos nacionales
de acuerdo a nuestra realidad geográfica, tenemos veintisiete estaciones meteorológicas
para el estudio del tiempo y la información a las comunidades, Incluso lanzaremos
el primer satélite (UAP-SAT) al servicio de la investigación desde Rusia. Nuestros
investigadores viajan a Israel para actualizarse en los sistemas modernos de riego;
pero también al África y a la Antártica, entre otros lugares. Además, estos proyectos
son de impacto tal que demandan respuestas urgentes; ese es nuestro objetivo de
extensión y aplicación en la comunidad.
Nuestro objetivo es
entender la geopolítica aplicada al
desarrollo, ofrecer alcances válidos a las instituciones de gobierno; pero ello
no será posible si no publicamos los resultados, para lo cual hemos creado el Fondo
Editorial, cuyo número de títulos pasa ya los trescientos sesenta, entre los que
se cuentan los más interesantes trabajos de nuestros investigadores.
Es posible también
definir como geopolítica a esta gestión, porque nuestra presencia llega a todas
las regiones del país, porque obedece al objetivo de interpretar la problemática
nacional conociéndola directamente y no sólo a través de fuentes válidas, y porque,
a diferencia de otras propuestas, busca respuestas que experimentamos en nuestros
trece centros de investigación, producción y transferencia tecnológica, con profesionales
que hacen del campo el aula principal de su docencia.
Por el hecho de ser
un proyecto nacional con visión geopolítica, nuestro quehacer no responde a una
visión puramente academicista ya tradicional, que criticamos; sino que representa
el verdadero quehacer de la institución universitaria moderna: la investigación
como base para la formación profesional y el desarrollo.
(*) Rector UAP. Abogado, Magíster en administración, Doctor
en Educación, Doctor en Derecho, Es autor de los libros:
El voto de los militares, Cuando los desiertos eran bosques, Relaciones civil –
militares y democracia, La ciencia Militar, entre otros.